Mis viajes nocturnos son asiduos por esos mundos de Dios y el último me sitúa en el Rincón de Gómez, un paraje del término Municipal de Mira que hace de su planicie un lugar para meditar. En su enclave, un barracón con tres paredes de piedras del medievo, el techo virtual, la vida de la naturaleza con olor a romero, terreno donde la perdiz revolotea y deleita con su canto y entorno propicio para el cazador con perdigón. El espacio abierto nos muestra el vuelo de la paloma torcaz para que la llanura tenga su encanto. La noche es fría y solo el calor del pensamiento atempera el gélido tiempo. Con la solemnidad del silencio y el escalofrío que impone la noche, se va forjando el ecosistema literario en la sabana del folio blanco para impregnar el acontecer del viaje andando por caminos donde no hay pisadas. Es un privilegio la brevedad del éxodo y un latifundio memorístico para recrear el ayer en la oscuridad que alumbra el día.
martes, 20 de octubre de 2026
lunes, 19 de octubre de 2026
ESTIMADO PEPIÑO
Estimado PEPIÑO:
Por fin doy con tu
domicilio que me proporciona un amigo tuyo y me dispongo a mandarte estas
líneas, para que después de muchos años, podamos encontrarnos y darnos un
abrazo y recordar viejos tiempos. Corría el año 1990 cuando nos vimos en Casas de Juan Núñez y
almorzamos en el Restaurante la Herradura. Aquel día degustamos la excelente
gastronomía de la tierra: gazpacho con liebre y perdiz, ajo mataero y arroz con
collejas regado con un caldo de Bobal de la
fértil tierra de Castilla la Mancha. Después del banquete recorrimos
algunos lugares del pueblo para adquirir conocimientos de su historia que es otro alimento que llena el atroje de
sabiduría. La Iglesia de San Pedro Apóstol
-sagrado lugar- fue nuestra primera visita y cargamos las pilas de
misticismo mirando al cielo cerrado, haciendo una genuflexión a los Santos y el
respeto que imponía la casa de Dios. Andando por sus calles hablábamos en
silencio y decidimos ir a ver los “cucos” que son antiguas obras con piedras de
forma semiesférica que eran en la antigüedad refugio de pastores. Con el
cansancio en las piernas de las andanzas del día, decidimos poner fin a nuestra
estancia en el pueblo y prometimos volver para probar otro manjar de la
gastronomía de la bendita tierra: atascaburras. Durante el trayecto que nos
llevaba a Bonete, Pepiño comentaba su dura infancia, la pobreza que había en su
casa, los típicos trueques de la época que hacía su madre para subsistir y los
mendrugos de pan duro que ablandaban el alarido del hambre. PEPIÑO tocaba la
fibra con sus comentarios y se humedecían los ojos de pensar en aquel martirio
de vidas en el umbral de la miseria. Llegamos a Bonete y con el cansancio a
cuestas la parada nos reconfortó y nos dio tiempo a un lento paseo para seguir
nutriéndonos de la Biblia del pueblo. Como Dios manda visitamos la Iglesia de
San Juan Bautista y arrodillados en un banco confesamos en voz tenue pecados
veniales para liberarnos de la pesada carga. Momento en el que me vino a la memoria
los siete pecados capitales que describió Santo Tomás de Aquino: pereza,
soberbia, lujuria, gula, avaricia, envidia e ira. Al salir de la Iglesia nos
miramos y pensamos en la limpieza de nuestra alma. Solo nos faltaba subir al
Cerro Almarejo para alcanzar el infinito y en esas alturas comprobamos que el
cielo no se toca con las manos. Con la noche encima, como buenos peregrinos,
nos quedamos en la posada del pueblo y cenamos en el Cañizo de Carmen con un
menú que nada tiene que ver con la gula: tortilla de espárragos de la tierra,
setas de cardo, pernil a la plancha y queso de oveja reserva D. Apolonio,
regado naturalmente con un excelente tempranillo de la tierra para saciar la
sed trago a trago. El siguiente paso era la cama y el descanso que nos habíamos
ganado. A la mañana siguiente amaneció lloviendo y nos tocaba después del
desayuno la despedida siempre dolorosa, un adiós que hoy desempolva el hola. Transcurrido
tanto tiempo es tiempo de volver a abrazarnos y andar por sendas y caminos
donde dejamos huella y una amistad que no destruye el tiempo.
EQUIPO DE LUJO
Andrés Campos tiene una fecha señalada para vivir o morir en el ruedo de la política: 29 de noviembre, pero más allá de esa fecha conviene decir que el aspirante a alcalde tiene un equipo que quizá otros no lo puedan tener. Hacen del trabajo su bandera y hay un es fuerzo digno de encomio. Espero que ese lujo del que goza tenga su justa recompensa.
domingo, 18 de octubre de 2026
TORPES
El PP asomo la lengua –torpes por naturaleza- del cambio de sistema de las pensiones y de sacrificio. No se puede jugar con cerca de diez millones de pensionistas y la misma cifra de votantes y sacrificio debe ser para los que tienen sueldos de privilegio y otras bagatelas. Prohibido tocar a los intocables.
LA BREVEDAD DE VIVIR
La brevedad de la vida es la consecuencia de que el tiempo no se detenga y envejeces sin darte cuenta para darte cuenta cuando envejeces. El soplo del tiempo en el que has vivido se desvanece y el regalo de vivir encuentra, sin querer o queriendo, el estado inamovible del reposo eterno. Así es si así os parece. Durante la existencia se viven momentos de felicidad para acabar con la amargura del adiós que entierra periodos en que la vida mostró la cara del bienestar. Decía Punset que antes de la muerte hay vida y después de ella la muerte se atribuye el derecho de no responder. Callada ella, mejor respetar su silencio.
sábado, 17 de octubre de 2026
¿QUÉ SOCIALISMO ES ESTE?
Las viviendas sociales son el techo de la dignidad de todos aquellos que viven en la intemperie de ella. Si el Gobierno socialista no es capaz de hacerlas, ¿Qué socialismo es este? Articulo 47 de la Constitución: Proclama que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
NO ME APASIONA LA VIDA
No me apasiona la vida. Buenos días. Mi vida es un paralelismo con el que termina su trabajo y está ansioso de volver a su casa para descansar. Este mundo no es mi mundo. Quizá en otro no escucharé el arrebato del griterío que molesta, el desafecto, la maldad, la violencia, la hipocresía y halle en el silencio sepulcral la vacuna de la paz. El vaivén de la vida erosiona. Apasiona el otro mundo, por aquello de hablar el mismo lenguaje, de tener las mismas ideas, de encontrar la igualdad, la sana convivencia y evitar las desavenencias. Apasiona el otro mundo porque evades el desempleo y con el techo asegurado se puede vivir con la tranquilidad de no ser desahuciado. El paso por la vida me deja la esencia de entrañables amistades, memoria para que no muera el olvido, momentos estelares y otros con la huella del dolor. En esta travesía larga de la vida merma la ilusión, envejece el espíritu de inquietudes y ves más allá de lo que la vista alcanza: morir para vivir.