jueves, 22 de octubre de 2026

LA PAZ

Se han vertido miles de palabras para rescatar la paz y se pasea por este folio blanco la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchu Tum, premio Nobel de la Paz, del año 1992. Decía la insigne; La paz no es solamente la ausencia de la guerra, mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podemos alcanzar un mundo en paz”.

ORDEN Y ACIERTO

El PSOE ha trabajado con orden y acierto el traído y llevado “basurazo” y son muchas las firmas recogidas del descontento de ciudadanas y ciudadanos. Todo apunta que de esa siembra habrá excelente cosecha.


VIVIR CON DECENCIA

La sociedad necesita ser dueña de sí misma, porque una sociedad organizada supondría un poder que limitaría otros poderes, un poder que podría resurgir y sería la llave para evitar abusos de  poder. Aunque estamos lejos de esa realidad, no veo imposible que se pueda conseguir. Hace falta derrumbar estructuras arcaicas, levantar nuevos escenarios y que el pueblo pueda vivir con la decencia de ingresos dignos. Hora es de abolir los quejidos de un dolor que el pueblo no se merece y sufre con excesiva paciencia.

miércoles, 21 de octubre de 2026

¡CUÁNTOS MUERTOS ENTRE LOS VIVOS!

!Cuando lees a grandes escritores te das cuenta de que te encuentras en el apocalipsis de la más absoluta ignorancia. Con la certeza de la minusvalía es la mejor garantía para dar pasos hacía el saber. Leer invita a minorar el desconocimiento y a curtirse de mundos por descubrir. “Si se os pregunta ¿qué es la muerte?, responded: la verdadera muerte es la ignorancia. ¡Cuántos muertos entre los vivos! (PITAGORAS).

¿QUÉ ES AHORA LO PURO?

Antonio García Trevijano repúblico él, pasará a los anales de la historia como un gladiador de la libertad. El político, pensador y escritor es una referencia de capacidad ilimitada, de valentía y el látigo de tiranías acomodadas en la vida democrática.  El punto y aparte de un mundo que no existe. Hablaba en uno de sus libros de la teoría pura de la República. ¿Qué es ahora lo puro?


martes, 20 de octubre de 2026

EL RINCÓN DEGÓMEZ

Mis viajes nocturnos son asiduos por esos mundos de Dios y el último me sitúa en el Rincón de Gómez, un paraje del término Municipal de Mira que hace de su planicie un lugar para meditar. En su enclave, un barracón con tres paredes de piedras del medievo, el techo virtual, la vida de la naturaleza con olor a romero, terreno donde la perdiz revolotea y deleita con su canto y entorno propicio para el cazador con perdigón. El espacio abierto nos muestra el vuelo de la paloma torcaz para que la llanura tenga su encanto. La noche es fría y solo el calor del pensamiento atempera el gélido tiempo. Con la solemnidad del silencio y el escalofrío que impone la noche, se va forjando el ecosistema literario en la sabana del folio blanco para impregnar el acontecer del viaje andando por caminos donde no hay pisadas. Es un privilegio la brevedad del éxodo y un latifundio memorístico para recrear el ayer en la oscuridad que alumbra el día.

lunes, 19 de octubre de 2026

ESTIMADO PEPIÑO

 Estimado PEPIÑO:

Por fin doy con tu domicilio que me proporciona un amigo tuyo y me dispongo a mandarte estas líneas, para que después de muchos años, podamos encontrarnos y darnos un abrazo y recordar viejos tiempos. Corría el año 1990  cuando nos vimos en Casas de Juan Núñez y almorzamos en el Restaurante la Herradura. Aquel día degustamos la excelente gastronomía de la tierra: gazpacho con liebre y perdiz, ajo mataero y arroz con collejas regado con un caldo de Bobal de la  fértil tierra de Castilla la Mancha. Después del banquete recorrimos algunos lugares del pueblo para adquirir conocimientos de su historia  que es otro alimento que llena el atroje de sabiduría. La Iglesia de San Pedro Apóstol  -sagrado lugar- fue nuestra primera visita y cargamos las pilas de misticismo mirando al cielo cerrado, haciendo una genuflexión a los Santos y el respeto que imponía la casa de Dios. Andando por sus calles hablábamos en silencio y decidimos ir a ver los “cucos” que son antiguas obras con piedras de forma semiesférica que eran en la antigüedad refugio de pastores. Con el cansancio en las piernas de las andanzas del día, decidimos poner fin a nuestra estancia en el pueblo y prometimos volver para probar otro manjar de la gastronomía de la bendita tierra: atascaburras. Durante el trayecto que nos llevaba a Bonete, Pepiño comentaba su dura infancia, la pobreza que había en su casa, los típicos trueques de la época que hacía su madre para subsistir y los mendrugos de pan duro que ablandaban el alarido del hambre. PEPIÑO tocaba la fibra con sus comentarios y se humedecían los ojos de pensar en aquel martirio de vidas en el umbral de la miseria. Llegamos a Bonete y con el cansancio a cuestas la parada nos reconfortó y nos dio tiempo a un lento paseo para seguir nutriéndonos de la Biblia del pueblo. Como Dios manda visitamos la Iglesia de San Juan Bautista y arrodillados en un banco confesamos en voz tenue pecados veniales para liberarnos de la pesada carga. Momento en el que me vino a la memoria los siete pecados capitales que describió Santo Tomás de Aquino: pereza, soberbia, lujuria, gula, avaricia, envidia e ira. Al salir de la Iglesia nos miramos y pensamos en la limpieza de nuestra alma. Solo nos faltaba subir al Cerro Almarejo para alcanzar el infinito y en esas alturas comprobamos que el cielo no se toca con las manos. Con la noche encima, como buenos peregrinos, nos quedamos en la posada del pueblo y cenamos en el Cañizo de Carmen con un menú que nada tiene que ver con la gula: tortilla de espárragos de la tierra, setas de cardo, pernil a la plancha y queso de oveja reserva D. Apolonio, regado naturalmente con un excelente tempranillo de la tierra para saciar la sed trago a trago. El siguiente paso era la cama y el descanso que nos habíamos ganado. A la mañana siguiente amaneció lloviendo y nos tocaba después del desayuno la despedida siempre dolorosa, un adiós que hoy desempolva el hola. Transcurrido tanto tiempo es tiempo de volver a abrazarnos y andar por sendas y caminos donde dejamos huella y una amistad que no destruye el tiempo.