El oscuro es un personaje que no es gris ni blanco, es por naturaleza, oscuro. Abatido, triste, meditabundo y cabizbajo se lame las heridas de las últimas embestidas de batallas sin armas. Este personaje de opereta es el actor principal de su obra, y protagonista sin duda de sus fantasías con las que alcanzar la gloria; de otra forma, no está a su alcance. Vive haciendo del egocentrismo la causa principal de su existencia, y muere al mismo tiempo envuelto entre tinieblas y la vanidad suprema. Azarosa vida la suya a la que imprime la aureola del conocimiento exagerado para que no sea pulcra su moderación, ni su sabiduría idolatrada. Cultivador del quiero y no puedo, es hacedor de lo que nunca hace, y es la voz que nunca se le oye el eco. Ateo convicto y confeso, es sin embargo adepto a la mentira con la cual comulga para que la verdad lo delate. Y en ese afán desmesurado de ser lo que nunca será, se genera su propio holocausto. Es insoslayable el examen de conciencia, porque en ese trasiego de incongruencias in situ ,-de lo no magistral-, lo que si se puede alcanzar es el finiquito de la credibilidad. Esto es lo que trae tratar de jugar con personas, que sólo admiten el juego limpio, al margen de la falta de respeto que es intolerable. Cuando aciertas edades se profana el respeto, aquí te dejo esta cita.
TU CABEZA ES HERMOSA PERO SIN SESO (FELIX MARIA SAMANIEGO)