La soberbia y la avaricia son dos de los siete pecados capitales que llevan etiquetados muchos políticos. El imán de los dos lleva implícito a atropellos diversos que degradan al hombre y al político. Otros hay que engrosan el descrédito como por ejemplo: la envidia, ese sentimiento de recelo por el bien ajeno para gozar para sí mismo de lo que otro tiene. “La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento” (JACKSON BROWN).
Solo a los políticos?
ResponderEliminarMadre mía!!!
Si todos somos asi
Amic, aixo es veritat. Tota la rao. Amunt !!!! Vixca la mare que ta parit
ResponderEliminarlo de la envidia es cierto, la verdad creo a todos nos gustaria las joyas de Zapatero, las amiguitas de Abalos, los sobres de Ferraz, tener las hijas estudiando en Londres, ir en avion pagado por los españoles, veranear en un Palacio en Lanzarote etc.
ResponderEliminarAixo, aixo
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